Investigar la deuda y defender nuestra soberanía

En la sesión de la Cámara de Diputados de la Nación del miércoles 29 de enero, los diputados del PTP en el Frente de Todos no acompañamos el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo Ley de “Restauración de Sustentabilidad de la Deuda Pública emitida bajo ley extranjera.

Entendemos que antes de pagar y negociar, hay que investigar a fondo la deuda externa. Mucho más teniendo en cuenta que el gobierno de Macri uso esas divisas para garantizar la fuga de capitales y la timba financiera de los especuladores y fondos buitres. Mientras el FMI, que sabía esto porque auditaba las cuentas, le seguía prestando plata. El Fondo fue cómplice de ésta estafa.

Tampoco acordábamos con que nuestro país acepte tribunales extranjeros para resolver los litigios con los bonistas, porque todos recordamos como nos fue con Griesa.

Seguiremos trabajando juntos, y peleando más que nunca la unidad en el Frente de Todos para resolver las urgentes necesidades más elementales de nuestros compatriotas: Comida, leche, vacunas, mejorar las jubilaciones, las pensiones, los salarios, etc. Para poner en marcha las fábricas y recuperar las economías regionales.
Seguiremos trabajando para poner la Argentina de pie .

Juan Carlos Alderete
Verónica Caliva

AVANZAR EN LA UNIDAD Y LA ORGANIZACIÓN DE LAS MASAS

Con iniciativa para movilizar al pueblo para resolver las urgencias populares, nos metemos en el debate político de las masas y acumulamos fuerzas para avanzar en el camino liberador del pueblo y de la patria.

La situación de amplias masas sigue siendo dramática por la profundidad de la crisis en las que nos sumergió el gobierno de Macri.

El gobierno de Alberto Fernández viene avanzando en la implementación de la Tarjeta Alimentaria, y aumentos con sumas fijas para jubilados y trabajadores de menores ingresos, como parte de sus medidas para cubrir las urgencias de los sectores más golpeados por la política macrista. Por otra parte ha tomado medidas para frenar el aumento de los precios por la inflación, como el congelamiento del tipo de cambio oficial, el de los combustibles y las tarifas y los acuerdos con los sectores empresariales para moderar los precios.

Hasta ahora estas medidas resultan insuficientes para acabar con la inflación. Esta sigue, aunque sea de manera más moderada, y sigue devorando rápidamente el poder adquisitivo de las compensaciones en las jubilaciones y salarios, incluida la Tarjeta Alimentaria, y de todos los ingresos de los sectores populares.

Para algunos economistas se podría resolver la situación haciendo “un acuerdo generalizado de precios y salarios” (Lorenzo Sigaut Gravigna, en Clarín del 26/1/2020). Pero como lo demuestra la experiencia histórica, este tipo de acuerdos o pactos sociales solo logran inmovilizar al pueblo al que llaman a esperar, mientras los monopolios siguen presionando todos los días. Si el pueblo abandona las calles lo único que termina siendo congelado son los salarios y las conquistas de las masas.

La campaña contra el hambre y la pobreza no puede ser al margen de la lucha contra la inflación que se devora el poder adquisitivo de los ingresos de todos los sectores populares. Ni de la pelea contra las suspensiones en las grandes empresas con las que se pretende que la crisis la paguen las y los trabajadores. Esta pelea requiere de un amplísimo movimiento de masas para hacer que la salida de esta crisis la paguen los que se llenaron los bolsillos con Macri. No se resuelve con mayor ajuste del gasto público y una renegociación de los plazos de vencimientos de la deuda pública para aliviar los pagos inmediatos que requiere el creciente déficit financiero del Estado, como reclaman en general los economistas del sistema.

Para acabar con la inercia inflacionaria es necesario acabar con toda la indexación vigente, formal o informalmente, en todos los sectores de la economía, desinflando todas las deudas comerciales, financieras o del tipo que sean. Lo que requiere una ley que lo establezca, prohibiendo toda indexación futura, abierta o encubierta, en todos los contratos de la economía, como lo planteamos en relación a la defensa del peso argentino (ver “Una reforma monetaria integral”, hoy Nº. 1799).

Para que paguen la herencia macrista, además de la defensa del peso para garantizar la soberanía monetaria y la producción nacional, es necesario un Impuesto de emergencia al patrimonio y el capital de los monopolios cerealeros, grandes terratenientes y pules que concentran millones de hectáreas de las tierras más productivas, las mineras, el juego y la banca. Es necesario además decomisar los bienes de la corrupción, el narcotráfico y el delito organizado, y recuperar la soberanía energética y de los recursos naturales para industrializarlos cuidando el medioambiente.

Otro tema también relacionado con la soberanía monetaria es el de la deuda pública, relacionándolo con el debate sobre la renegociación de la deuda con los acreedores externos. El gobierno de Alberto Fernández ha enviado al Congreso un proyecto de ley que garantizaría a esos acreedores el mantenimiento de la cadena de la dependencia financiera del país, sin trabas judiciales como las que surgen de los cuestionamientos al macrismo por cómo y para qué aumentó el endeudamiento del Estado y del país en sus cuatro años de gobierno.

La historia de la deuda externa en la Argentina muestra que sólo trajo aumento de la dependencia y sufrimientos para nuestro pueblo. En este nuevo capítulo macrista creemos que es equivocado partir de reconocer esta deuda usuraria, ilegítima y fraudulenta sin una profunda investigación. Esta deuda no trajo ningún beneficio al pueblo argentino y está plagada de irregularidades. Este acuerdo en el seno FMI se hizo violando los propios estatutos del Fondo que dicen que no se puede prestar a países en situación de fuga de capitales. Y si algo pasó en el gobierno de Macri es que se fugaron capitales.

De los 44 mil millones que puso el Fondo se fugaron 37 mil. Y cuando uno mira los nombres de qué funcionarios intervinieron, en qué bancos trabajaron toda la vida, y qué bancos sacaron capitales al exterior, se puede ver sin mucho esfuerzo cómo son las relaciones y quiénes fugaron esa plata. Entendemos que hay que suspender el pago y abrir una investigación para ver cuánto de la deuda fue legal y cuánto fue una estafa a la Nación, lo que permitiría dar de baja esa parte de la deuda y hacer que paguen la estafa aquellos que en este proceso se han hecho de jugosas ganancias.

La ofensiva macrista

Después del acto opositor en Plaza de Mayo en el aniversario de la muerte de Nisman, donde apareció en primer plano la fiel colaboradora de Macri, Patricia Bullrich, vino el tractorazo organizado por los terratenientes, y los intendentes de Juntos por el Cambio en Pergamino.

Ahora reapareció Macri. Lo hizo tratando de contrarrestar intentos de otros dirigentes de Juntos por el Cambio por posicionarse como portavoces de la alianza opositora, como el radical Cornejo y otros radicales.

Su primera aparición pública la hizo junto a un grupo de vecinos y dirigentes del PRO en Villa La Angostura, Río Negro. “Estoy convencido que esta vez no nos van a llevar puestos como en el 2001″, comentó. También dijo con total hipocresía que él sabía que si seguíamos pidiendo prestado venía el infierno. Mauricio Macri hizo esta “confesión” durante ese encuentro que fue definido como una charla “casual” e «íntima” por algunos de sus asistentes, aunque fue ampliamente difundida a través de un video.

El economista Claudio Lozano, flamante director del Banco Nación, acaba de denunciar la monumental estafa que hizo el macrismo favoreciendo a la empresa Vicentin, gran cerealera del país, que fuera la principal aportante a la campaña de Juntos por el Cambio.

El Banco Nación del gobierno de Macri, dirigido por González Fraga, le dio a esta empresa más de 300 millones de dólares de préstamo (el 20% de la cartera del banco), algo que no solo es ilegal, sino que es suicida para cualquier entidad bancaria. Este monopolio que amasó millonarias ganancias con la política macrista, dejó de pagar después de la derrota macrista en las PASO y ahora se declara en cesación de pagos. Diputados del Frente de Todos y organizaciones sociales agrarias, entre ellas la FNC, plantean la estatización de la empresa.

A esto nos referíamos cuando decimos que tienen que pagar los que se enriquecieron estos años. Todos tienen nombre y apellido.

La poca trascendencia que le dan a este escándalo los medios de comunicación opositores, encabezados por Clarín y La Nación, muestra hasta dónde llegan los sectores que confluyen en esta ofensiva macrista.

Como parte de ese juego, el ex candidato a vicepresidente Miguel Ángel Pichetto ha anunciado su reaparición el 31 de enero, con una “charla abierta de política” en la localidad bonaerense de Pilar, mostrando su “solidaridad” con funcionarios municipales despedidos por el nuevo intendente, Federico Achával.

Seguimos en las calles

El macrismo que recuperó fuerza de masas tras las PASO del 27 de octubre del año pasado –lo que expresó la división social, política y cultural que existe en la sociedad–, trata de mantenerse en las calles ahondando las divisiones entre los trabajadores y entre los demás sectores del pueblo. Por eso decimos que con la misma unidad con que derrotamos a Macri en las calles y en las urnas, debemos seguir en las calles peleando por ampliar la unidad en el Frente de Todos. Es una necesidad continuar la pelea por resolver las emergencias y avanzar en la conquista de las reivindicaciones de los trabajadores y todos los sectores del pueblo, del campo y de la ciudad.

Reivindicando nuestra identidad como partido revolucionario del proletariado que nos asumimos es necesario jerarquizar la labor del Partido y su Juventud entre las masas, para incidir con nuestra línea en el debate político que está en todos los sectores de la sociedad argentina, acumulando fuerzas en el camino liberador del pueblo y de la patria.

Escribe Eugenio Gastiazoro

LA DEUDA EXTERNA QUE GENERÓ EL MACRISMO CON EL FMI ES UNA DEUDA IMPAGABLE

Es una deuda que se generó sin ningún beneficio para nuestro país.

Es un endeudamiento que no se usó para nada útil en el país.
No se hizo para atender a la situación de hambre y miseria que padecía el pueblo producto de la política macrista,
No se hizo para desarrollar la producción, ¿o hay más fábricas? ¡Más de 20.000 fábricas cerraron!
Es una deuda que no se hizo para que tengamos más viviendas, jardines maternales, para atender la emergencia en violencia contra la mujer, ni para desarrollar la ciencia, la educación.

Fue un endeudamiento para favorecer a especuladores dedicados a la timba financiera.
Ese endeudamiento se hizo para favorecer la fuga de capitales.

Esos especuladores se llevaron el dinero y nos dejaron esta deuda impagable.
Es un acuerdo que, incluso, está flojo de papeles, como denunció Claudio Lozano, hoy en el directorio del Banco Nación, cuando presentó una denuncia contra Macri, Dujovne y Sandleris responsables del acuerdo con el FMI.
El FMI, sabiendo que sus préstamos se usaban para financiar la fuga de capitales facilitó esa fuga que está condenada por sus propios estatutos.

El macrismo llevó adelante una política de destrucción de la patria, de hambre y miseria para el pueblo. En las calles y en las urnas nos unimos para terminar con el infierno macrista.
Una de las razones por las que nos unimos fue justamente para repudiar ese vergonzoso endeudamiento que comprometía el futuro de nuestros hijos, de nuestros nietos.

Juntos derrotamos al macrismo y ahora juntos estamos atendiendo la emergencia de las necesidades más elementales de nuestros compatriotas. Comida, leche, vacunas, mejorar en algo las jubilaciones, las pensiones, etc.

Macri y su gobierno intentaron arrodillar a la patria ante el FMI y los Estados Unidos. El pueblo argentino, reiteradas veces en las calles, y también en las elecciones demostró de manera contundente que no está dispuesto a que nuestro país sea humillado de esa manera. Y ese es el mandato que nosotros tenemos que llevar adelante.

Es una oportunidad histórica que tenemos quienes integramos el Frente de Todos para investigar esta deuda ilegítima, fraudulenta.

Hay que investigar la deuda y se verá qué hay que pagar; se pagará lo que corresponde, lo que es legítimo pero no el choreo de los especuladores que se la llevaron con pala.
Es una deuda que ni siquiera tiene los papeles en regla.
Macri y sus amigos le dejaron al pueblo y al gobierno una deuda asfixiante, reconocerla sólo servirá para fortalecer al macrismo que trata de crear condiciones para su retorno al gobierno.

Reconocer esa deuda ilegítima sólo servirá para que el gobierno del Frente de Todos quede prisionero de una gigantesca estafa que deberá pagar con más hambre y miseria del pueblo.

Por otra parte, aceptar tribunales extranjeros no sólo es un problema de soberanía que de por sí es muy grave. Pero, ¿alguien duda de cómo nos va a ir en esos tribunales internacionales?
Nos acordamos muy bien de lo que nos hizo Griesa y sus fondos buitres. Miles de millones de dólares para fondos buitres. Así nos fue.

¿Por qué el Congreso va a cerrar la posibilidad de investigar una deuda a todas luces ilegítima, habiendo tantos millones de compatriotas que sufren hambre, enfermedades, están desocupados, no tienen sueldos, pensiones, jubilaciones dignas y no pueden atender su salud, ir a la escuela, criar a sus hijos?

Para fortalecer al Frente de Todos, para fortalecer la unidad que logramos contra el infierno macrista, para seguir atendiendo las emergencias que padecen millones, necesitamos investigar a fondo la deuda que generaron el macrismo y el FMI.

Escribe Juan Carlos Alderete, diputado nacional del PTP en el Frente de Todos

El pueblo no debe abandonar las calles

Seguimos en las calles en unidad con todas las fuerzas que integramos el Frente de Todos para resolver las emergencias, enfrentando a la oposición macrista que se moviliza buscando ahondar las divisiones en el pueblo para restaurarse.

Hora Política Hoy N° 1799

Los vaivenes de la política argentina se dan en un mundo convulsionado por las rebeliones populares, la disputa interimperialista, los nubarrones de crisis y el crecimiento de los factores de guerra. A las grandes luchas que salen en los diarios de todo el mundo, como la del pueblo de Hong Kong, la del pueblo francés o de nuestros hermanos de Chile hay que sumar una que a pesar de su inmensa magnitud es escondida y negada por los medios: la impresionante rebelión con paros y movilizaciones de 250 millones de personas en la India, que siguen en lucha.

También sigue tensa la situación después del asesinato del general Qasem Soleimani por parte de los yanquis. Irán ha tomado la decisión de salir del pacto nuclear y se ha producido el llamado al mundo islámico a expulsar a los yanquis de Medio Oriente.

Algo ha cambiado en la política internacional, sobre todo en América Latina que está recorrida por una oleada de rebeliones populares como las de Haití, Puerto Rico, Nicaragua, Ecuador, Chile y Colombia.

Con López Obrador en México y posteriormente con la derrota de Macri y el triunfo de Alberto Fernández en Argentina, los yanquis lanzaron una contraofensiva en la región.

El golpe en Bolivia, donde jugaron aliados a los sectores terratenientes de la derecha más fascista y racista, fue muestra de su necesidad de salir a enfrentar, no solo la lucha popular que se va llevando puestos a presidentes como Piñera en Chile, sino también enfrentar la creciente presencia de chinos y rusos en América Latina, a la que los yanquis consideran su patio trasero.

Los yanquis siguen con su bloqueo financiero hacia Venezuela, apoyando a Guaidó y tratando de hacer girar la política de los gobiernos de Sudamérica alrededor de la posición de repudio o no al gobierno de Maduro. El último domingo Guaidó se reunió con el presidente de Colombia Ivan Duque y el lunes con el secretario de Estado yanqui Pompeo. Con el apoyo yanqui logró el reconocimiento de 50 países.

No se puede separar esto de cómo está jugando en la Argentina la oposición macrista. La movilización al cumplirse un aniversario de la muerte del fiscal Nisman, que congregó algunos miles; y la asamblea y movilización de productores rurales –fogoneada por intendentes de Juntos por el Cambio y la Mesa de Enlace-que hubo el fin de semana en Pergamino con 700 tractores y 200 camionetas son parte de ese juego.

Macri desde sus lujosas vacaciones en el sur argentino apoya por twitter y avisa que en febrero reaparecerá para jugar con todo.

Por eso es acertada la decisión que plantea el informe del CC del PCR de enero en relación a no abandonar las calles. Se equivocan aquellos que creen que seguir en las calles pone en el blanco al gobierno.

La cuestión en todo caso es con qué objetivo salimos a las calles. Si es para defender las reivindicaciones populares, con iniciativas amplias y unitarias, que apunten a que la plata para resolver las emergencias salga de los que se enriquecieron estos años, podremos avanzar en la unidad del pueblo para enfrentar a nuestros verdaderos enemigos.

La realidad está demostrando que si las organizaciones populares abandonan las calles, las ocupa el macrismo, que ya se ubica como cabeza de la oposición y desde allí trata de ahondar las divisiones en el pueblo con sus propuestas reaccionarias, peleando por crear las condiciones para su retorno.

El viaje de Alberto Fernández a Israel para participar en la conmemoración del Día Internacional del Holocausto es parte de esta situación. Por un lado, tiene que dar muestras (según dicen) que no mezcla la ideología con la política internacional. Haciendo así un gesto a los yanquis para favorecer un acuerdo con el FMI. Por otro lado, intentará allí tener reuniones bilaterales con el presidente francés Macron y el presidente ruso Putin para hacer acuerdos.

Frente al incendio inflacionario que dejó el macrismo, las medidas de emergencia del nuevo gobierno trajeron cierto alivio para amplios sectores. Esto se da en medio de una situación que sigue siendo muy difícil para amplias masas y en un escenario donde crece la incertidumbre política y económica, tanto a nivel mundial como regional. Esto augura días convulsionados para la Argentina por su dependencia comercial y financiera– en definitiva política– de los distintos imperialismos que disputan el control del mundo. Por ejemplo, el conflicto de Estados Unidos con Irán, produjo vaivenes del precio del petróleo que inciden en Vaca Muerta y en los subsidios a las tarifas, lo que acelera la discusión sobre el congelamiento del precio de las naftas. Al producirse una tregua temporal en la guerra comercial entre los imperialistas de Estados Unidos y de China, los chinos tomaron el compromiso de comprarle entre 40 y 50 mil millones de dólares en productos agrícolas; esto repercute en Argentina porque hace prever un duro golpe para esas exportaciones por parte de nuestro país en un mercado mundial dominado por los monopolios imperialistas –por ejemplo, en Chicago ya hubo baja del 0,5% para la soja, descenso del 1,4% para el trigo y caída del 3% para el maíz–. Esto agravará la situación de los sectores oprimidos del campo pese al alivio de las recientes lluvias. Por lo que urge la implementación de las medidas de emergencia para los obreros rurales y los pequeños y medianos productores, como el demorado aumento en la suma fija de sus salarios y la segmentación en las retenciones, que requieren además el congelamiento y extensión de los plazos de los arrendamientos y aparcerías rurales para aliviar el peso de la renta terrateniente.

El drama inflacionario

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) confirmó el miércoles pasado que la inflación avanzó en diciembre 3,7% respecto al mes anterior y que el salto acumulado de 2019 fue del 53,8%. Se trata del resultado más elevado de los últimos 28 años, desde 1991, cuando se había registrado una suba de 84%, bajo el segundo año de gobierno de Carlos Menem. El rubro que mostró mayor inflación fue el de alimentos y bebidas, muy sensible a la variación del dólar, que casi se duplicó en un año, al pasar de $38 a $63 entre enero y diciembre. En diciembre pasado, las mayores subas en el índice en relación a noviembre fueron en los sectores de «comunicación» (9,6%), «salud» (5,6%) y «equipamiento y mantenimiento del hogar» (5,4%), entre otros.

Pese a los congelamientos de las tarifas y las naftas, las sumas fijas en los aumentos de salarios y jubilaciones y los acuerdos con sectores empresariales, los precios de la canasta básica de alimentos subieron 3,06% en la primera quincena de enero en CABA, según el relevamiento difundido por Consumidores Libres, que lidera Héctor Polino. Según esa encuesta habitual, los artículos cuyos precios más subieron en la quincena fueron, entre otros, la carne picada común (19,13%), té en saquitos (12,71%), naranja (12,43%), pollo (11,79%), polenta (10,47%), arroz (10,36%), huevos (7,61%), aceite (6,56%), filete de merluza (6,45%), banana (6,13%), café (5,90%) y yerba (4,56%). Por otro lado, bajaron los precios de la cebolla (17,83%), zapallo anco (9,53%), tomate perita (8,86%), carnaza (0,73%), acelga (0,53%) y paleta (0,13%), lo que hace que el promedio del aumento haya sido de 3,6% en la quincena.

En lo inmediato es posible desacelerar temporalmente el aumento de la inflación, lo que es un alivio para todos los sectores populares. Pero para acabar con la inercia inflacionaria no basta con la restricción de la emisión monetaria como fuente de financiamiento, la baja gradual de las tasas de interés condicionada por una tasa de inflación esperada, la desdolarización parcial o congelamientos temporarios de algunas variables de la economía y los necesarios controles de los precios negociados con los monopolios. Es necesario acabar con la indexación de todos los contratos vigentes formal o informalmente y la desinflación de las deudas en todos los sectores de la economía, como lo planteamos en relación a la necesidad de una reforma monetaria integral.

No obstante las intenciones anunciadas por el ministro de Economía y el presidente del Banco Central, la dinámica del primer mes del año fue poco alentadora. Los cambios en la regulación en las licitaciones de Leliq y la tenencia de pases pasivos por los bancos, y la baja gradual del piso de la tasa, son limitados sin una reforma monetaria que vuelque el ahorro en la inversión financiera a la inversión productiva. Se contradicen con un proceso de desinflación, en la medida que los pesos volcados al mercado se destinen rápidamente a la compra de bienes o al dólar paralelo, volviéndolo referencia para la formación de precios. Así no es posible augurar una desaceleración pronunciada de la inflación sino apenas un freno temporal en torno al 45%, para todo 2020.

La deuda pública

De acuerdo con los datos de los registros parciales de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía, que anticipó el portal Infobae, en diciembre la deuda pública (sólo la del Tesoro Nacional) subió a un equivalente de U$S323.177 millones. La proporción en moneda extranjera de deuda pública en el exterior y en el país, es la mayor desde la salida de la crisis 2001/02, representando el 80% del total.

En el marco de su política, priorizando las urgencias de los sectores más castigados por la política macrista, el gobierno que encabeza Alberto Fernández ha optado por una política de reestructurar los plazos de pago de las deudas, comenzando por las negociaciones con el FMI y los tenedores de bonos argentinos residentes en el exterior para postergar los pagos de éstos y sus intereses al menos por dos años. Lo que implica seguir pagando los vencimientos inmediatos de esos bonos, hasta lograr los acuerdos de las negociaciones. De ahí los U$S4.582 millones tomados de las reservas del Banco Central con un bono del Tesoro a diez años, cambiando esa parte de la deuda con el exterior que vencía inmediatamente por un aumento de la deuda con vencimiento a 10 años, ahora con un residente en el país: el Banco Central.

En cuanto a la deuda con residentes en el país (casi dos tercios del total de la deuda del Tesoro Nacional) la mayor parte está constituida por moneda extranjera –por los bonos y letras en dólares heredados del macrismo– y la otra parte es en pesos. Para la parte en moneda extranjera, el gobierno ya difirió los vencimientos hasta agosto por U$S9.000 millones de Letes del Tesoro. A la vez que viene reciclando los vencimientos en pesos a los acreedores privados con la licitación de nuevos bonos a intereses superiores a la inflación prevista, o cambiándoselos directamente por otros bonos de mayor plazo a los acreedores públicos, como continuó ocurriendo con el Banco Central o la Anses, una práctica de vieja data multiplicada por el macrismo.

Fuera de estos “reperfilamientos” de la deuda pública nacional quedan las deudas de las provincias y municipalidades acrecentadas sobre todo en moneda extranjera durante la gestión macrista, como se están planteando estos días en las provincias de Buenos Aires, Chubut, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur y la Municipalidad de Río Cuarto, en Córdoba. En tanto, el gobierno macrista de CABA colocó también nuevos bonos en pesos a tasas mayores a la inflación esperada, para refinanciar vencimientos inmediatos.

La provincia de Buenos Aires logró que el gobierno nacional le refinancie, también a través de la Anses, los vencimientos en dólares de un préstamo tomado por la administración anterior. Y en cuanto a los vencimientos con acreedores del exterior se acopló a la estrategia de la Nación: avisó que pagará puntualmente los intereses de la deuda, pero pateará los vencimientos de capital hasta lograr nuevas condiciones de pago en consenso con los acreedores. En otras palabras, la suerte de la Provincia está atada a las renegociaciones de la Nación demoradas por el conflicto de Estados Unidos con Irán y las diferencias entre el FMI y los tiburones de Wall Street. Negociaciones que los medios vinculan con la decisión del presidente Fernández de viajar a Israel, e incluso con su visita al Papa Francisco.

La pelea por las emergencias

A un mes del ascenso al gobierno de Alberto Fernández, como parte del Frente de Todos que permitió la derrota electoral del macrismo, hemos dicho que, pese a que no somos consultados para las decisiones que va tomando el gobierno, compartimos la necesidad de priorizar las emergencias populares. Somos concientes de las limitaciones de la política del gobierno, en relación a la inflación y el brutal endeudamiento heredados del macrismo. Como partido revolucionario del proletariado que nos asumimos entendemos que lo inmediato a resolver son las urgentes necesidades de las masas más explotadas y oprimidas del campo y de la ciudad que atentan contra la propia existencia física de ellos y sus familias. Como la desnutrición extrema y las aguas contaminadas, en particular en las provincias del NOA, como hemos vuelto a ver estos días con la muerte de cuatro chicos salteños en 16 días.

Los aumentos en sumas fijas para los jubilados de la mínima y a la mayoría de los trabajadores activos, si bien achatan la pirámide de los que tienen mayores ingresos constituyen en lo inmediato un acto solidario para éstos, que ayuda en la contingencia a los sectores más rezagados. Y que puede fortalecer su liderazgo también en la lucha por recomponer los ingresos de todos los trabajadores y el pueblo haciendo que paguen la crisis los que se enriquecieron con la política macrista de inflación y endeudamiento, en particular los grandes latifundistas y monopolistas asociados a uno u otro imperialismo.

El macrismo busca ahondar las divisiones entre los trabajadores y entre los demás sectores del pueblo, como ocurre con su sesgada “defensa del campo” tratando de poner en la misma bolsa a los peones, arrendatarios y pequeños contratistas con los grandes terratenientes y pules. También en lo social, como ocurre con el infame uso de las “informaciones” de los servicios imperialistas en torno a la muerte del fiscal Nisman.

La derrota de Macri en las calles y en las urnas creó mejores condiciones para la lucha popular. Seguimos en las calles por las emergencias peleando en unidad por resolver los reclamos de los trabajadores y todos los sectores del pueblo del campo y de la ciudad .Teniendo en cuenta que el macrismo trata de utilizar a su favor las limitaciones de las medidas del gobierno de Alberto Fernández, ahondando la división social y cultural con la que gobernó, es necesario jerarquizar la labor del Partido y su Juventud entre las masas, para incidir en el debate político que está en todos los sectores de la sociedad argentina. Fortalecer y ampliar las organizaciones del PCR y la JCR entre las masas de esos sectores es fundamental para ganarlas para el camino revolucionario, único que puede acabar con las lacras del latifundio y la penetración de los distintos imperialismos, que hoy condenan al país al atraso y la dependencia: el camino de la revolución de liberación nacional y social.

Escriben Eugenio Gastiazoro y Jacinto Roldán

UN MES DEL NUEVO GOBIERNO

Tambores de guerra 

En un mundo convulsionado por grandes luchas, entre las que se destacan en los últimos días la huelga general en la India, las largas luchas en Francia y Chile, entre otras, sigue la conmoción por el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Esto tiene el trasfondo de la agudización de la disputa entre el imperialismo yanqui y el de Rusia –principal abastecedor de armas modernas a Irán– por el dominio de los distintos países de la estratégica región de Medio Oriente. Al tiempo que volaban los misiles sobre la disputada Irak –principal vecina de Irán–, el jerarca de Rusia, Putin, se apersonaba en la desmembrada Siria y en su vecina Turquía, reforzando su alianza con el dictador turco Erdogan para el control de los países allí disputados, incluyendo Libia en el norte de África. También se realizaron maniobras navales conjuntas de Irán con los imperialismos de Rusia y de China.

La acelerada disputa por el control de los países de Medio Oriente –parte de la disputa interimperialista por el dominio del mundo– tiene como uno de sus objetivos el manejo de sus riquezas petroleras. De ahí los subes y bajas del precio del petróleo al ritmo de los misiles que van y vienen, que aumenta la inestabilidad económica y política de todos los países del mundo. Inestabilidad que afecta incluso a Estados Unidos, pese a que el matón de Trump haya alardeado de que ya no necesitan petróleo del Medio Oriente, por el auge de la producción de shale en su país. Pero lo cierto es que todavía el crudo de Medio Oriente representa más de 10% de las importaciones estadounidenses.

En este contexto, se realizó en México la reunión cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que tiene la particularidad de reunir a todos los países de la región, más allá de los alineamientos parciales que expresan otros foros regionales, como el Grupo de Lima, el Prosur y la propia OEA.

Un mes de gobierno

En su primer mes de gestión, el presidente Alberto Fernández adoptó un conjunto de medidas orientadas a atender principalmente a los sectores más vulnerables, a reactivar el consumo y frenar la inflación. En su balance, el lunes 8 de enero destacó 18 medidas. Entre ellas, las de emergencia como el lanzamiento de la tarjeta alimentaria, la bonificación de $5.000 para jubilados de la mínima y de $2.000 por hijo para titulares de AUH, la baja de la tasa de interés en los créditos Anses y la suspensión del cobro de cuotas hasta marzo, el aumento salarial de $4.000 pesos para empleados privados y para estatales que cobren hasta $60 mil, la doble indemnización para despidos sin causa por 180 días, la reducción del 8 por ciento en el precio de los medicamentos, el congelamiento de las tarifas de gas y electricidad por 180 días, la suspensión de los aumentos en trenes y colectivos por 120 días y de los aumentos en peajes, la moratoria para condonar multas e intereses de deudas impositivas y de seguridad social para Pymes y el lanzamiento de Precios Cuidados con primeras marcas y más controles. A estas medidas agregó el restablecimiento de los ministerios de Salud, Ciencia y Tecnología, Trabajo y Cultura, la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, el relanzamiento del Plan Nacional de Lecturas, la restitución del Protocolo de Aborto no Punible y la derogación del Protocolo de Uso de Armas de Fuego con fines represivos.

Si bien el presidente Fernández mencionó además la sanción de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, no hizo mención a otras medidas que se derivan de la misma y que se encuentran en curso, algunas de ellas heredadas del último ministro de Economía del macrismo Hernán Lacunza como las gestiones en el exterior para el reperfilamiento de esa parte de la deuda pública o el control de cambios reforzado con el recargo del 30% a la compra de moneda extranjera y a su uso por el turismo en el exterior. Por supuesto que hay temas que están condicionados a las negociaciones con el FMI y los tenedores de bonos residentes en el exterior, que el gobierno ha establecido como prioritarias antes de lanzar un plan que aborde en su integridad la reactivación productiva del país, lo mismo que el tema de la inflación. En tanto, el presidente Fernández ha presentado el plan «Argentina Hace», planeando invertir $9 mil millones de pesos en los próximos tres meses en obras de infraestructura que llevarán adelante cooperativas sociales en todo el país. En cuanto a la inflación, busca disminuirla con el freno a los aumentos de precios y tarifas y la rebaja de las tasas de interés por el Banco Central.

El gobierno busca una “salida intermedia” entre la plegaria de Juan Carlos Pugliese en épocas de Alfonsín a los grandes empresarios (“les hablé con el corazón, me contestaron con el bolsillo”) y un mecanismo de controles de los precios que se terminan desbordando por la inflación.

Un debate federal

También está en debate el tema de la coparticipación de los impuestos por las provincias, centrado en este momento en la definición de cuánto será el recorte del dinero coparticipable que recibe la Ciudad de Buenos Aires, que en enero de 2016 había sido aumentada en un 168% a través de un decreto por el presidente Mauricio Macri. El argumento fue que la administración porteña debía hacerse cargo de la nueva Policía de la Ciudad, como si el traspaso de la Policía Federal implicaría más del doble del gasto total que hasta entonces tenía la Ciudad. De esa forma, Macri amplió de 1,4% a 3,75% el porcentaje que le correspondía a la ciudad de Buenos Aires, y luego por el Pacto Fiscal ese porcentaje bajó a 3,5%. El recorte ahora propuesto es del 1% –lo que significaría unos $30 mil millones, a ser repartido entre las provincias–, con lo que la coparticipación de la Ciudad quedaría en 2,5%, un 1,1% más que el anterior 1,4%, que sobrepasa holgadamente los mayores gastos en Seguridad.

Los sectores más recalcitrantes del PRO critican por “política” a la medida, como si el decreto de Macri de 2016 no hubiera tenido claramente ese carácter y era totalmente desmedido a costa de lo que corresponde a las provincias. Argumentan que el territorio porteño “es el distrito que más aporta a los impuestos coparticipables y el que menos recibe por habitante. En nuestras escuelas y hospitales estudian y se atienden argentinos de todas las provincias”. Aunque esto último sea verdad, también es cierto que los mayores aportes de esos impuestos corresponden a grandes empresas y grupos monopólicos que realizan sus actividades en las distintas provincias, pero tienen su domicilio legal en la Ciudad de Buenos Aires por lo que rinden sus aportes aquí. En la semana que pasó, el gobierno bonaerense logró aprobar la ley impositiva, pero con cambios que tuvo que negociar con la oposición de Juntos por el Cambio.

Con la guía de la necesaria revolución

En la complicada situación internacional y nacional que vivimos, seguimos peleando para que paguen la crisis los que se enriquecieron con la política macrista, a la cabeza de la lucha por las necesidades de las masas en unidad con las fuerzas que integramos el Frente de Todos. Impulsamos movilizaciones de solidaridad con la heroica resistencia de los pueblos de Bolivia, Chile, Colombia, Haití, contra las oligarquías proimperialistas de cada uno de esos países. En este camino venimos peleando fortalecer y ampliar las fuerzas del PCR y la JCR. También trabajamos por el crecimiento de su instrumento legal el PTP, y de la CCC, la FNC, la CEPA, el MUS y demás organizaciones de frente único de masas que desarrollamos en las luchas de los trabajadores, los campesinos, los estudiantes y todos los sectores populares, patrióticos y democráticos.

Para avanzar es fundamental jerarquizar la labor del Partido entre las masas, para incidir en el gran debate político que está en toda la sociedad argentina, acumulando fuerzas con el objetivo de ganarlas para el camino de la revolución de liberación nacional y social, única que puede acabar las lacras del latifundio y la penetración de los distintos imperialismos que hoy nos condenan al atraso y la dependencia.

Escribe Eugenio Gastiazoro

52 AÑOS LUCHANDO POR LA REVOLUCIÓN

El lunes 6 se realizó en la Ciudad de Buenos Aires el brindis por el 52 aniversario de la fundación del Partido Comunista Revolucionario. Participaron camaradas del Comité Central partidario, y delegaciones de zonas, comisiones colaboradoras y de la JCR.



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