Además, les permite liquidar y llevarse del país el 100% de las utilidades en dólares, les garantiza el precio internacional en el mercado interno y les han bajado impuestos a las importaciones de maquinarias e insumos.

Entre otros beneficios, el más llamativo es el del subsidio al gas “nuevo”. El Estado nacional regula en 4,5 dólares el millón de BTU de gas, pero para el gas nuevo además de los 4,5 que le paga el comprador, el Estado nacional les subsidia en forma directa a las operadoras un plus para llegar a 7,5 dólares. Llamativo, porque el costo de producción según el gobernador Gutiérrez, se estaría equiparando al de EEUU, donde el precio del gas está entre 2,3 y 2,7 dólares el millón de BTU.

Así es que el gobierno nacional es garante del saqueo, garante de la escandalosa entrega de nuestros recursos, y de esta verdadera estafa a nuestro pueblo. Es a esto a lo que Macri llama tener “reglas claras”.

Pero lo económico no es la única preocupación de las empresas operadoras, para su gusto y sus necesidades, la conflictividad social y sindical de la provincia es elevada. Y es en este contexto donde hay quienes se muestran más “papistas que el papa”, o más macristas que Macri, para ser más justos.

Desde el gobierno nacional han tomado nota de este reclamo de los poderosos monopolios que reinan soberanos en los yacimientos de la cuenca neuquina, y para eso han movilizado más de 400 gendarmes con sus familias a la zona de Vaca Muerta. Así, de ser necesario, tienen garantizado el garrote.

En este contexto y con la proximidad de las elecciones provinciales, Gutiérrez (actual gobernador), da señales de que puede prevenir conflictos severos en Vaca Muerta, y se muestra como la mejor, o la única opción, que garantiza el rumbo de la política del gobierno nacional en la provincia de Neuquén, que son la opción para seguir gobernando Neuquén, y cerrándole el paso a Pechi Quiroga, el intendente de Neuquén Capital que es candidato de Cambiemos en nuestra provincia. Con la firma del “blindaje” el gobernador se muestra como complemento indispensable de la política nacional, mostrándose junto a Pereyra (ahora aliado) como garantía de paz social.
La repudiable acta firmada deja en claro que quieren aislar a Vaca Muerta de la creciente conflictividad nacional. Pero omiten un gran detalle: no hay consenso en los compañeros petroleros, ni en el cuerpo de delegados de nuestro sindicato para conciliar con la política de ajuste de Macri. La primera batalla contra ese “blindaje” la vamos a dar en el próximo paro de la CGT. Trabajaremos junto a todos los compañeros petroleros y junto a la conducción del gremio de Camioneros -que se negó a firmar el acuerdo- para garantizar el paro nacional.

Vamos a demostrar que el blindaje es de papel ¡Todos al paro nacional de 36 horas!