El golpe del 24 de marzo de 1976

La lucha antigolpista
Nuestro Partido libró desde fines de 1974 una intensa campaña antigolpista, junto a sectores del peronismo, planteando una plataforma de emergencia y la consigna de armar al pueblo para derrotar el golpe. Este accionar ayudó a desenmascarar los proyectos golpistas, en particular del socialimperialismo soviético, que por esos años disputaba en todo el mundo con los yanquis. El PCR pagó con sangre esta posición antigolpista, con mártires que nunca olvidaremos (ver contratapa). El conjunto de las clases dominantes (las potencias imperialistas, los grandes terratenientes y la burguesía intermediaria), con la hegemonía de los sectores prosoviéticos, se unió en el objetivo de voltear al gobierno constitucional de Isabel Perón -un gobierno de burguesía nacional, heterogéneo y con sectores de derecha-, contando con los errores de las fuerzas de izquierda que también tenían el blanco en el gobierno peronista, y con la colaboración de fuerzas como el Partido Comunista. Así pasó el golpe, que con terror fascista vino a ahogar el proceso de masas abierto por el Cordobazo, y a imponer un plan antinacional y antipopular, que reforzó la dependencia de nuestro país.

Comienza la resistencia
El proletariado dio un paso atrás con el golpe, abriéndose un período de reflujo. Sin embargo, desde el mismo 24 de marzo hubo pequeñas luchas, primero contra el golpe (como en fábricas del Smata Córdoba), y a partir de octubre-noviembre de 1976, contra la política dictatorial: Luz y Fuerza, General Motors (Barracas), Mercedes Benz, IKA Renault, Ford, Peugeot, entre otras. En noviembre de 1977 se produjo la primera huelga nacional ferroviaria.

Las Madres de Plaza de Mayo
El 30 de abril de 1977 se inicia el movimiento de las Madres de Plaza de Mayo, que jugó un destacadísimo papel en la resistencia antidictatorial.

El conflicto con Chile
La dictadura argentina creó un detonante bélico con Chile en el Atlántico Sur, al servicio de los objetivos de la URSS que pretendía –al igual que EEUU– ir completando su dispositivo de guerra estratégico, para el cual el control del Canal de Beagle era clave. El videlismo utilizó de manera infame el Mundial de Fútbol de 1978 para desplegar su propaganda belicista. Hacia fines de 1978 cobró impulso un movimiento popular por la paz con Chile que duró varios años. Hubo gigantescas movilizaciones, con un destacado papel de la Iglesia Católica. Participaron grandes masas de jóvenes y mujeres con un rol muy importante de nuestro Partido y la JCR, logrando impedir que la dictadura nos llevase a una guerra fratricida. Con la derrota de la política belicista, se inició la cuenta regresiva del ciclo dictatorial.

Primera huelga general
El 27 de abril de 1979, el movimiento obrero realiza su primera huelga general antidictatorial. A partir de aquí surgieron huelgas importantes como la de las obreras y obreros de la carne del Swift de Berisso.

Malvinas
El 2 de abril de 1982 fueron recuperadas para la soberanía nacional las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, lo que desató la bárbara agresión del imperialismo inglés imponiendo a la Argentina una guerra nacional hasta el 14 de junio de ese año. La guerra de Malvinas conmovió profundamente a nuestro pueblo y a toda la sociedad. Fue una guerra justa desde el punto de vista nacional, en la que 648 patriotas dieron su sangre. Nunca apareció tan claro para las masas el carácter dependiente de nuestro país. El poder estaba en manos de una dictadura, pero al igual que con las Invasiones Inglesas, el pueblo supo ubicar al enemigo principal, por encima del carácter tiránico del gobierno. Las masas protagonizaron la mayor movilización del siglo 20. Nuestro Partido denunció en esos momentos que la dictadura, que chorreaba sangre, era incapaz de garantizar la unidad nacional que exigía la guerra; e impulsó la organización del pueblo para enfrentar al imperialismo inglés, con medidas concretas como la nacionalización de los bienes británicos y el no pago de la deuda externa con ese país. La dictadura hizo todo lo contrario, impidiendo que el pueblo tome en sus manos la defensa nacional. Esta línea llevó a la derrota de Puerto Argentino el 14 de junio. La dictadura no pudo quitarle al pueblo el amplio espacio legal que ganó con su movilización; crecieron las luchas obreras y populares y se desarrollaron organizaciones populares y gremiales entre las mujeres, los jóvenes, los estudiantes secundarios y universitarios, etc.

Elecciones condicionadas
La dictadura, acosada por la lucha de masas y minada por sus propias contradicciones, pudo sin embargo elegir el camino de su retirada, negociándolo con los dos grandes partidos burgueses, el PJ y la UCR. Nuestro Partido, que permanecía proscripto, planteó como línea “que no quede piedra sobre piedra de la dictadura”.
44 años después, muchas cosas han cambiado en la Argentina y el mundo. Pero lo que sigue vigente es la necesidad de una revolución de liberación nacional y social que termine con este Estado podrido y el poder de la oligarquía y el imperialismo, fuente de todos los golpes de Estado, como se ha vuelto a comprobar en Bolivia recientemente.