DÓNDE ESTAMOS PARADOS Y CÓMO SEGUIMOS

La pandemia del coronavirus se sigue extendiendo en el mundo, en América latina y en Argentina. Deja al desnudo la crisis del sistema capitalista y en medio de la pandemia se agudiza la disputa de las superpotencias por el control del mundo.

1. Crece la organización popular en los barrios

Alberto Fernández y su gobierno han tomado medidas importantes para enfrentar la pandemia, con la cuarentena, las medidas de higiene, el distanciamiento y el barbijo, el fortalecimiento del sistema sanitario, el reconocimiento del trabajo de las organizaciones sociales, y los fondos destinados a los más necesitados. Pero no son suficientes, y en muchos casos tarda mucho en llegar o no llega.

En condiciones difíciles agravada por la pandemia el Partido Comunista Revolucionario y su JCR no nos paralizamos. Y junto a las organizaciones de masas de frente único en las que participamos, estamos a la cabeza de la lucha contra la pandemia.

En esta nueva etapa de la cuarentena el coronavirus aparece haciendo estragos en las villas de la CABA, el Gran Buenos Aires y en las zonas más pobres en cada provincia del país. También se extiende en geriátricos, hospitales, etc.

Conmueve la respuesta popular y el trabajo que están haciendo las organizaciones sociales, la CCC y los Cayetanos, la juventud y las mujeres, peleando y organizando comedores, ollas populares, que haya alimentos y agua potable, en la batalla por crear mejores condiciones frente al hacinamiento en viviendas precarias y de ayuda a los mayores.

Las médicas/os, enfermeras/os, y todo el personal de salud que están en la primera fila de esta batalla tienen un papel heroico.

Desde abajo avanza la solidaridad y el protagonismo popular, frente a los que nos proponen esperar y delegar.

 2. La pandemia en el mundo

La pandemia sigue castigando en todo el mundo, hay más de 4 millones de personas infectadas, más de 1 millón cuatrocientos mil recuperados y más de 284.000 muertos hasta ahora. Estados Unidos con el presidente Trump a la cabeza, hasta ahora registra 1.329.072 contagiados, más de 219.000 recuperados y 81.378 muertos; muchos más que los 55.000 soldados yanquis que murieron en 10 años de guerra contra Vietnam. Trump pretendió “priorizar” la economía inyectando billones de dólares a bancos y empresas, y no pudo impedir que, en marzo y abril despidieran 33 millones de trabajadores, o perdieron su trabajo. Millones hacen cola en los “bancos de comida”.

China ha ocultado los datos reales de la pandemia. Aprovecha el debilitamiento yanqui para expandirse. Lanzó una moneda digital, el renminbí electrónico, disputándole la hegemonía al dólar como moneda del mercado mundial. Trump acusa a China por la pandemia, a la que considera una agresión peor que el ataque de Japón a Pearl Harbor (que Estados Unidos respondió con la Guerra del Pacífico), y peor que el ataque terrorista a las torres gemelas de Nueva York el 11/9/2001 (que EEUU respondió con “la guerra contra el terrorismo”).

Crece la disputa interimperialista por el control del mundo con amenazas de guerra de Trump y Xi-Jinping, presidente de China.

Esa disputa se intensifica en América Latina. En Venezuela es por quien controla el petróleo; un nuevo hecho golpista con participación de grupos exmilitares yanqui, fue derrotado por una fuerza venezolana con apoyo militar ruso.

3. Crisis del capitalismo

¿Cómo pudo un virus microscópico provocar un terremoto sanitario, social y económico mundial?

Luego de la derrota del socialismo en la gloriosa URSS (1957) y más tarde en la China de Mao Tsetung (1978), los propagandistas de ese triunfo proclamaron el “fin de la historia”, y lanzaron una repugnante campaña contra las revoluciones socialistas y de liberación nacional. Luego con la caída del Muro de Berlín en 1989, se unificó el mercado capitalista imperialista mundial que hoy padecemos.

Triunfantes, las burguesías imperialistas y sus socios en cada país, por cada dólar invertido en la producción pusieron 5, 10 y hasta más de 100 dólares en la timba especulativa. Usaron los avances tecnológicos para superexplotar a sus obreros, precarizando sus condiciones de trabajo y de vida, y provocando despidos masivos. Luego cerraron sus plantas llevándolas a China, y más tarde, adónde sea más barata la mano de obra, “globalizando” la producción.  Desde entonces cada crisis económica es usada para recortar conquistas de los trabajadores.

El resultado de este proceso fue la llamada “desocupación estructural”: despedidos de la industria, obreros rurales, originarios, cuentapropistas, chacareros, etc., y sus familias, fueron echados a las villas de emergencias. A millones de jubilados y mayores los obligaron a elegir entre comer o comprar sus remedios. Así, crearon miles de millones de pobres. Es lo que el Papa Francisco llamó: “la cultura del descarte”.

Dos de las conquistas que liquidaron fueron el sistema de salud pública y el empobrecimiento de los jubilados, que son claves hoy frente a la pandemia. En la Argentina, esa liquidación fue un largo proceso desde el golpe de Estado a Perón en 1955 hasta llegar a Macri, que eliminó el Ministerio de Salud y hachó el presupuesto.

Eso generó malas condiciones para la lucha contra la pandemia del coronavirus.

4. ¿Quién paga la crisis?

En la Argentina para esta nueva etapa es necesario garantizar los fondos para que la pandemia y la crisis social y económica que sufrimos la paguen los que se llenaron los bolsillos con la política de Macri.

Es necesario imponer el impuesto a las grandes fortunas, urge su aprobación en el Congreso, que por ahora viene postergado.

Los comunistas revolucionarios entendemos que en la Argentina la opresión imperialista y latifundista son los pilares que sostienen la estructura de atraso y dependencia que padecemos.

Nuestra propuesta es suspender el pago de la deuda para investigarla, no pagar la que sea ilegítima, fraudulenta y usuraria y encarcelar a los responsables. Esto llevará más tiempo y no va a ser fácil.

Por ejemplo ¿Quién paga la crisis? Los obreros petroleros con más de 32.000 suspensiones o los monopolios y empresas petroleras como la Chevron entre otras.

Crece la resistencia de los trabajadores contra los acuerdos de las petroleras, también del comercio (800.000 empleados) de la alimentación tomando el ejemplo de Mondelez Pacheco, y ahora la lucha de Bagley de Córdoba que fue reprimida por la policía. La represión fue repudiada por el sindicato cordobés y la GCT regional. Los trabajadores de la alimentación fueron a una jornada nacional de lucha, no aceptando el cambio de rebaja de salarios por despidos.

Por otro lado, están los dirigentes sindicales que aceptan rebajas de salarios para impedir los despidos; esos acuerdos contribuyen a que la crisis se descargue sobre los trabajadores.

Fue masivo el paro petrolero de Santa Cruz, y se preparan para enfrentar los despidos en junio.

Los trabajadores del frigorífico Penta no aceptan suspensiones y despidos y no aprueban el descuento de salarios. Los trabajadores del Astillero Río Santiago proponen reabrir sus paritarias. Y seguimos la pelea por las emergencias más urgentes.

5. Crece el protagonismo popular

El PCR y su JCR, el PTP, los Cayetanos y el Frente de Todos, y las organizaciones de frente único en las que participamos, trabajamos para que el pueblo siga avanzando en protagonizar la lucha contra la pandemia y poder enfrentar la crisis social y económica que sufrimos.

Peleamos la necesidad de multiplicar los comités de barrios, jerarquizando el protagonismo de las masas porque entendemos que a través de su propia experiencia avanzan a formas superiores de lucha. Y peleamos para que en la actual situación jueguen un rol para priorizar las necesidades más urgentes en los comités de crisis en municipios y provincias.

¿El protagonismo del pueblo a través de los comités de emergencias por barrio, a quién le molesta? Desde el PCR repudiamos el atentado a María Alejandra Zigarán, miembro de la JCR, la Juventud de la CCC y el movimiento Ni un pibe menos por la droga en Salta.

Sigue la lucha de los trabajadores de Mondelez Pacheco por las condiciones sanitarias y de trabajo, un ejemplo muy importante para las ramas de la producción que se ponen ahora en funcionamiento.

También es un ejemplo el trabajo de los obreros del Astillero Río Santiago, usando las herramientas que disponen para producir elementos necesarios para el combate contra la pandemia.

Los comunistas revolucionarios llevamos adelante una política con un objetivo grande, y entendemos que para resolver los sufrimientos de la clase obrera y de todos los que habitan nuestro suelo es necesario terminar con la opresión imperialista y latifundista que hoy vivimos. Peleamos por una Argentina que nos niegan los que hoy tienen la sartén por el mango.