El Cordobazo

Un gigantesco ensayo revolucionario de las masas

Nuestro Partido nació luchando contra la dictadura proyanqui de Onganía, tuvo una participación relevante en las luchas obreras y estudiantiles que prepararon los Cordobazos, el Correntinazo, el Rosariazo, el Tucumanazo, el Mendozazo, Rocazo, Chubutazo, etc., y en esas mismas jornadas.

En esos años, fuerzas muy distintas golpeaban contra la dictadura desde diferentes posiciones. Pero las fuerzas burguesas y pequeñoburguesas negaban la existencia de un polvorín de odio popular próximo a estallar bajo los pies de la dictadura.

El Cordobazo del 29 de mayo de 1969 arrancó con un paro activo convocado por la CGT cordobesa frente a la decisión de la dictadura de Onganía de liquidar el sábado inglés. Fue precedida por asambleas del SMATA, Luz y Fuerza, Dinfia, Fiat, etc., donde los obreros masivamente decidieron el paro y la movilización. A su vez, los estudiantes, en una asamblea con más de diez mil participantes, decidieron democráticamente su participación en el paro.

Los obreros y los estudiantes, que venían protagonizando luchas y movilizaciones por las calles de Córdoba, sabían que iban a un combate y se prepararon para ello. En algunas fábricas a través de los cuerpos de delegados, jugando un importante papel las agrupaciones clasistas, se armaron bombas “molotovs”, se juntaron piedras y también algunas armas. En el Barrio Clínicas, donde vivían miles de estudiantes que venían del interior y de otras provincias, a través de delegados por manzana y por cuadra organizaron sus fuerzas.

A las 10 de la mañana del 29 de mayo salieron las columnas desde las distintas fábricas. La policía había montado un gran dispositivo para frenar la movilización.

En distintos puntos de la ciudad comenzaron los enfrentamientos. En el choque de la columna de Santa Isabel con la policía, cae asesinado el obrero Máximo Mena. Al correrse la noticia, crece el odio y la masividad. Se multiplican las barricadas. Las columnas obreras combaten palmo a palmo con la policía. Los estudiantes ocupan y se adueñan del Barrio Clínicas. A las 13 horas, la policía se retira derrotada hacia el Cuartel Central. Los obreros y el pueblo de Córdoba quedaron dueños de la ciudad.

El combate de las masas, principalmente de las empresas de concentración proletaria, con un gran papel de los cuerpos de delegados y comisiones internas donde participaban activamente las fuerzas clasistas y la emergente izquierda revolucionaria, desbordó la política burguesa.

El Cordobazo fue un gigantesco ensayo revolucionario de las masas que introdujo un cambio de calidad en la lucha obrera y popular de nuestro país. Un cambio tal que se puede decir que, después de él, nunca nada volvería a ser igual en la Argentina.

Apenas producido el Cordobazo, se abrió el debate entre los revolucionarios y en el movimiento obrero, centrado en ¿qué le faltó al Cordobazo? Para las organizaciones terroristas faltaron quinientos guerrilleros urbanos. Para las fuerzas reformistas, un acuerdo con las grandes fuerzas burguesas y la “comprensión” de Onganía.

Y para el incipiente PCR se afirmó la necesidad decisiva de que el proletariado tenga su partido de vanguardia para triunfar. Estudió esa experiencia de masas, analizándola a la luz del marxismo-leninismo. Trató de aprender de las masas, de analizar las formas de lucha y organización que las propias masas han encontrado, formas que bocetan el camino de la revolución en nuestro país. Valorando, en ese proceso de democratización del movimiento obrero, el papel de los cuerpos de delegados y su posible transformación en órganos de doble poder en momentos de crisis revolucionaria.

La corriente clasista revolucionaria, incipiente en 1969, fue creciendo y retomando gloriosas tradiciones del proletariado. Nació en DINFIA, tuvo su desarrollo en Perdriel, luego en Santa Isabel, y alcanzó su máxima expresión con el triunfo de la lista Marrón en el SMATA de Córdoba, que significó la recuperación del mismo por un frente único en el que tuvieron una participación destacada obreros clasistas revolucionarios junto a obreros peronistas, radicales y de otras corrientes, y que fue dirigida por nuestro Partido (los camaradas César Gody Álvarez y René Salamanca, posteriormente secuestrados y desaparecidos por la dictadura videlista, son parte fundamental de esa experiencia).

Se inició así un proceso de democratización sindical no conocido anteriormente en el país (con permanente consulta a las masas, con un elevado papel de los cuerpos de delegados, con rotación de los dirigentes en sus puestos de trabajo, con una línea de unidad obrera y de unidad con el campesinado pobre y el pueblo, etc.). El ascenso del movimiento obrero en las ciudades influyó sobre el campo y despertó a la lucha a masas de miles de obreros rurales y campesinos pobres y medios, surgiendo y desarrollándose rápidamente las ligas agrarias, particularmente en el Noreste, y las ligas tamberas y chancheras en Córdoba y Santa Fe. Las Ligas agrarias del Noreste, conformadas mayoritariamente por campesinos pobres, se destacaron por su masividad y por su combatividad.

A su vez, las luchas de los estudiantes dirigidos por el PCR, que ya había tenido un papel importante en las jornadas previas al Cordobazo –particularmente en Corrientes y en Rosario–, continuaron desarrollándose junto a la clase obrera y el pueblo en históricas puebladas.

Las gigantescas luchas populares deterioraron a la dictadura, obligándola a retroceder. Creció la resistencia burguesa y crecieron las distintas expresiones políticas de la pequeñoburgesía radicalizada, algunas de las cuales adoptaron el terrorismo como forma principal de lucha.

La profunda crisis estructural de la sociedad argentina afectaba a capas extensas de la pequeñoburguesía urbana de las grandes ciudades y, en especial, de los pueblos del interior, así como también de la burguesía nacional.

Crisis que arrastraba incluso a sectores de terratenientes arruinados. Provocó la crisis universitaria y afectó a todas las profesiones liberales, condenando a muchos profesionales a una desocupación encubierta.

Esta crisis profunda tiene como base el estancamiento de la sociedad argentina, e impide a las clases dominantes generar una ideología que suscite la adhesión de esas capas medias. Al mismo tiempo el proletariado, maniatado por el reformismo y el revisionismo durante muchos años, no era capaz, todavía, de encauzar en un sentido revolucionario real ese amplio disconformismo de grandes masas oprimidas por el imperialismo, los terratenientes y la burguesía intermediaria. Incluso el propio proletariado había sido impregnado por la ideología de esas clases y capas sociales arruinadas por la profunda crisis de la sociedad argentina.

Cada paso del movimiento antidictatorial y cada paso del proletariado revolucionario eran acompañados de propuestas de las fuerzas burguesas y de acciones cada vez más espectaculares del terrorismo pequeñoburgués.

Su objetivo era hegemonizar al movimiento de masas. Pero, además, su movilización era alentada por los sectores terratenientes e imperialistas que disputaban con los sectores representados por Onganía. En ese período, numerosas acciones terroristas fueron estimuladas e instrumentadas por el social-imperialismo ruso para “sacar del medio” a sus rivales en sindicatos, empresas, e incluso en las Fuerzas Armadas.

En este contexto y aprovechando las contradicciones que generaba con los intereses terratenientes el cierre del mercado europeo, la negativa del ministro Krieger Vasena a devaluar y su intento de crear un impuesto a la tierra, fueron creando las condiciones que permitieron a los sectores prorrusos encabezados por Lanusse desplazar a Onganía, primero, y a Levingston, después. En esto también incidió grandemente la situación cada vez más difícil del imperialismo yanqui en el mundo y las promesas del lanussismo prosoviético a importantes sectores de la burguesía nacional, que habían sido tremendamente golpeados por la dictadura de Onganía.

Así, montándose en el odio al imperialismo yanqui del pueblo argentino, pasaron a predominar los sectores prorrusos, en aguda disputa con sectores proyanquis y proeuropeos, buscando aliar y subordinar a sectores de éstos y de la burguesía nacional.

Extractado del Programa del Partido Comunista Revolucionario.