CRECE LA PELEA POR QUIÉN PAGA LA CRISIS

La batalla principal sigue siendo la lucha contra la pandemia y la pelea por la organización de masas para hacer efectivos los compromisos del gobierno para resolver las urgencias sanitarias, sociales y económicas que padecemos. En todo el país se profundiza la disputa por quién paga la crisis. Ante la intervención del grupo Vicentin en proceso de quiebra vuelve al ataque la contraofensiva reaccionaria de los poderosos que juegan activamente contra la cuarentena.

1. La batalla contra la pandemia

Se van a cumplir tres meses desde que el gobierno dispuso acertadamente el aislamiento preventivo obligatorio en todo el país, frente al avance de la pandemia del coronavirus. En este tiempo se tomaron importantes medidas, aunque insuficientes por el agravamiento de la crisis sanitaria, alimentaria y social que implicó la pandemia.

Desde el primer momento el Comité Central de nuestro PCR planteó que lo principal era ponerse al frente de la organización popular ante a la pandemia. El PCR y su JCR libramos una batalla política para llevar adelante iniciativas que pongan en primer plano el cuidado de la salud de todas y todos los que habitan nuestro suelo. En los movimientos de frente único que integramos, son miles los compañeros y sobre todo las compañeras que se ponen al hombro la batalla por resolver alimentos y la atención sanitaria. Y junto a los trabajadores de la salud son parte de los que están en la primera línea de esta batalla.

En este recorrido, con muchos debates y abordando las dificultades, fueron surgiendo comités de emergencia barriales en muchas provincias, ciudades y barrios. Así van apareciendo brotes de una democracia directa, que muchas veces no es bien vista por los gobiernos municipales o provinciales, que pretenden que los trabajadores y el pueblo esperen pasivamente su asistencia. Nosotros impulsamos que el pueblo tome la lucha por la salud en sus manos.

Hoy el desarrollo de la pandemia sigue concentrada en la Capital y el Gran Buenos Aires, en el Chaco, en Río Negro y en grandes centros urbanos como el de Córdoba. En estos lugares, el registro de contagios es mayor en villas, asentamientos y barrios populares. Este crecimiento de contagios en el área metropolitana genera nuevas disputas entre el gobierno bonaerense y el porteño, e incluso dentro del propio oficialismo como se vio en las declaraciones a los medios del ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni.

En este contexto, se conocieron más detalles del gran operativo de espionaje a periodistas, políticos opositores y oficialistas, sindicalistas y hasta obispos, por parte del gobierno macrista. Una nueva muestra del uso por parte de los gobiernos del podrido aparato de los servicios, al que hay que desmontar hasta que no quede piedra sobre piedra. No va a ser fácil.

Los sectores del bloque dominante derrotados en la última elección siguen operando. Impulsan movilizaciones, lanzan la campaña de la “infectadura” acusando al gobierno de Alberto Fernández de ser una amenaza para la democracia y que su política genera aumento de la pobreza y condena al país a una crisis económica crónica. En apoyo a estos sectores llegó a la Argentina Steve Bannon, un gran estratega de la comunicación moderna, banquero de inversiones en la compañía Goldman Sachs, fue jefe de campaña electoral de Donald Trump y jugó como estratega en la campaña electoral de Jair Bolsonaro. Es enemigo público del Papa Francisco.

2. La intervención a Vicentin

Se está librando una profunda pelea alrededor de la necesaria intervención y propuesta de expropiación del Grupo Vicentin, uno de los principales exportadores en el país que entró en concurso de acreedores, tras su fraudulento manejo de los multimillonarios créditos obtenidos durante el macrismo.

Los sectores contrarios al accionar del gobierno presentan a Vicentin como una empresa familiar agropecuaria, cuando en realidad se trata de un emporio industrial de productos de origen agropecuario. Su rescate permitiría evitar su quiebra, que perjudicaría en primer lugar a sus miles de trabajadores (aceiteros, molineros, textiles y de la carne) que quedarían sin trabajo. La quiebra además perjudicaría a centenares de cooperativas y chacareros abastecedores de los productos del campo que procesa, que quedarían últimos para cobrar lo que se les debe, si es que quedara algún remanente de la liquidación del grupo hundido financieramente.

Pero sobre todo lo que aquí está en juego es la sobrevivencia de un grupo clave en la industrialización y comercialización para el mercado interno y la exportación de los agroalimentos y subproductos que procesa -desde los de soja hasta los de maíz, cebada, girasol, algodón y carnes-. Tras la infernal campaña mediática en contra de su nacionalización están los personeros de monopolios imperialistas como Cargill, Bunge o Dreyfus y sus socios oligárquicos, que quieren quedarse con el desguace de Vicentin, oponiéndose a que haya una empresa estatal que arbitre en su manejo de los precios y el destino de su producción y ni que hablar de una Junta Nacional de Granos. En esto también están los políticos macristas, que desalojados del gobierno tratan de mantener o recuperar posiciones en la disputa por la hegemonía en el bloque de las clases dominantes.

3. Se profundizan las luchas

Crecen las luchas para que paguen los que se la llevaron en pala en estos años, y que esta tremenda crisis no se descargue sobre los trabajadores y el pueblo. Los petroleros de Neuquén realizaron bloqueos en los yacimientos donde las empresas no están cumpliendo el pago de salarios. Los trabajadores de la salud realizaron una jornada de lucha en todo el país exigiendo “cuidar a los que cuidan” en demanda de medidas sanitarias y económicas.

El gobierno prorrogó la doble indemnización, pero esto en muchos casos no se cumple, al igual que la prohibición de despidos y suspensiones. En el AMBA se libra una pelea particular en las empresas que no detienen su producción ni ante el crecimiento de contagios de coronavirus, como ocurre en Mondelez Pacheco, donde las trabajadoras y trabajadores buscan que el monopolio yanqui cumpla los protocolos sanitarios.

Los desocupados y precarizados consiguieron un aumento en el monto de sus planes sociales, y siguen el reclamo para su participación en obras públicas y planes de vivienda.

En el Senado de la Nación se volvió a ver qué intereses reales defienden muchos opositores como los de Juntos por el Cambio, que se retiraron para no votar la nueva ley de alquileres, ya aprobada en Diputados, beneficiosa para los inquilinos.

El movimiento de mujeres no se detiene, y crece el reclamo por la declaración de emergencia en violencia hacia las mujeres en todo el país. Más de 3.000 compañeras de la CCC, la Campaña por la Emergencia en Violencia y la FNC se anotaron para recibir su reconocimiento como promotoras.

Este 14 de junio se cumplieron 9 años del asesinato de Mártires López, dirigente nacional qom en Chaco, seguimos la pelea por justicia y que paguen los responsables.

Los desocupados en la CCC preparan una movilización junto a los Cayetanos en defensa a la expropiación al grupo Vicentin.

4. Un mundo convulsionado

En Estados Unidos se siguen sucediendo multitudinarias manifestaciones contra el racismo, la represión y la desocupación en las que confluyen jóvenes negros, latinos y blancos. En algunas ciudades hubo violentos enfrentamientos, como en Seattle, donde la policía tuvo que desalojar una comisaría y los manifestantes declararon varias manzanas “zona liberada” durante algunas horas. Esto se da en medio de crecimiento de contagios por coronavirus, lo que es minimizado por el gobierno de Trump.

En Europa, mientras se multiplican las marchas contra el racismo y se voltean estatuas de esclavistas y colonizadores, también crece la resistencia obrera a los terribles ajustes que llevan adelante los distintos monopolios, despidiendo miles de trabajadores.

En toda América Latina también continúan grandes luchas. En México miles salieron a las calles contra la represión policial, que se cobró la vida de un joven albañil. En Ecuador hubo manifestaciones en todo el país contra la política de ajuste del gobierno de Moreno. En Chile crece la bronca contra Piñera, tanto entre los protagonistas de las ollas comunitarias en el Gran Santiago como a lo largo de todo el país hermano, desde las comunidades originarias en el Sur hasta las minas de Antofagasta en el Norte y ante esta situación la respuesta del presidente chileno fue nuevamente poner al ejército en la calle.

La rebeldía de masas sacude al mundo. La agudización de la disputa interimperialista se profundiza. En este contexto en Argentina se vienen tiempos tormentosos. Queda en evidencia que los que protegen los intereses de los monopolios imperialistas y de los grandes terratenientes no van a dejar mansamente de tener la sartén por el mango, no van a caer solos. Son los que defienden el Estado oligárquico imperialista que hoy sufrimos. Sin derrotar a estos enemigos y terminar con este Estado no se van a poder resolver los problemas de fondo que hoy vivimos. El PCR y su JCR damos batalla para que la clase obrera y el pueblo avancemos en derribar a esos grandes enemigos.

El sábado 20 de junio, día de la Bandera Nacional, en todo el país se realizarán distintas actividades y también proclamaremos el inicio de la Colecta Financiera 2020 del PCR y la JCR para el fortalecimiento de sus organizaciones, como instrumentos fundamentales en la acumulación de fuerzas revolucionarias en el camino de la liberación del pueblo y de la Patria.