LOS CAYETANOS SIGUEN LA LUCHA POR TIERRA, TECHO Y TRABAJO

La gran jornada nacional de las organizaciones sociales mostró el crecimiento y la unidad de la fuerza de los de más abajo.

Reclamaron las emergencias sanitarias y sociales, mostraron sus trabajos en la ciudad y el campo y levantaron su bandera histórica.

1. La pandemia

La pandemia sigue golpeando muy duro. Al 10/8 hay 246.486 contagios, 4.606 fallecidos y 108.229 recuperados. El coronavirus sigue castigando al conglomerado de CABA y el Gran Buenos Aires, crece en Chaco, ­Jujuy, Córdoba, Mendoza, Río Negro, Neuquén, Santa Fe y surgen brotes en otras provincias. En Jujuy colapsó el sistema sanitario por la desidia del gobierno de Gerardo Morales.

Frente a la crisis sanitaria y social las medidas positivas tomadas por el gobierno siguen siendo insuficientes, o no llegan a sectores que viven en condiciones desesperantes por el hambre, el hacinamiento, la falta de agua potable y demás elementos. La pobreza infantil castiga a 63 de cada 100 niños, según la Unicef.

El gobierno tomó nuevas medidas tratando de frenar los contagios de grupos. Rápidamente llegó la respuesta de los apóstoles del macrismo. Expresiones como las de Elisa Carrió condenando esas medidas como “Estado de sitio” y a quienes las impusieron como “infames traidores a la patria”, bordean el golpismo. Apoyados en los grandes medios como el grupo Clarín y La Nación siguen con su campaña pidiendo “más democracia” y “más república”, y llamando a desobedecer las medidas sanitarias. No les importa la vida de los trabajadores de la salud, los de la primera trinchera de cada barrio o fábrica, los hacinados en las villas y los mayores de esas villas y los geriátricos.

También hay gobiernos, como los de Río Negro, Mendoza y sus policías, que usan las medidas sanitarias como pretexto para impedir las protestas populares por sus urgencias. O para la prepotencia y el gatillo fácil de sus policías. Tratan de impedir que el pueblo sea protagonista.

2. Extraordinaria jornada a cuatro años de los Cayetanos

Fue extraordinaria la jornada de lucha de las organizaciones sociales, el 7 de agosto, en el aniversario de la histórica marcha de Liniers a Plaza de Mayo en el 2016, de la CCC, la CTEP y el Movimiento Evita y Somos Barrios de Pie, los Cayetanos.

En todo el país se salió a las calles para decir presente. Según las condiciones de cada lugar hubo marchas, actos en los comedores, conferencias de prensa, ollas en las calles. Miles de compañeras y compañeros que están en la primera fila del combate contra la pandemia volvieron a reafirmar este 7 de agosto su compromiso de lucha por tierra, techo y trabajo.

En el acto central, desde una carpa en Liniers, tuvieron una videoconferencia Esteban Castro de UTEP, Juan Carlos Alderete de la CCC, Daniel Menéndez de Somos Barrios de Pie, Jackie Flores del MTE, Marina Joski del Movimiento Popular La Dignidad, Dina Sánchez del Frente Popular Darío Santillán y Gildo Onorato de la Federación de Cooperativas de Trabajo Evita. Cada fuerza presentó 3 de sus organizaciones de trabajo urbano y rural. El presidente de la Nación Alberto Fernández envió un mensaje diciendo; “Mi compromiso con ustedes es absoluto. He llegado al gobierno de la mano de ustedes y sé el compromiso que tengo con todos y cada uno de ustedes”.

La jornada mostró el gran crecimiento de todas las organizaciones sociales, la unidad de las históricas y las nuevas, y la decisión de mantenerse unidas frente a las provocaciones y el odio del macrismo. Mostró también el enorme trabajo que están realizando frente a la pandemia, organizando cada barrio popular para que el pueblo protagonice la lucha contra la crisis sanitaria, social y económica.

Como señaló Juan Carlos Alderete, el 7/8 fue un hecho social y político. Las organizaciones que representan a los más castigados por la crisis, levantaron, junto a sus reclamos inmediatos, su histórica bandera de tierra, techo y trabajo, y pelean para que sea ley. Fue un hecho político ratificar el balance histórico, en el que los Cayetanos, esa nueva izquierda de la que hablaba Otto Vargas, estuvo a la cabeza de la lucha, en las calles enfrentando desde el inicio al gobierno de Macri; creando las condiciones para la conformación del Frente de Todos, y poder derrotarlo en las urnas.

El camino recorrido, el protagonismo de las masas más oprimidas junto a obreros, campesinos, originarios, el movimiento de mujeres, profesionales, que no abandonaron las calles en defensa de sus derechos, y su enorme voluntad para construir trabajo y producir, sigue vigente.

3. La negociación por la deuda

El gobierno de Macri, con su política de ajuste y entrega nacional, multiplicó la deuda externa con miles de millones de dólares fugados en la timba financiera dejando una deuda impagable.

Después de meses de forcejeo el gobierno de Alberto Fernández acordó la renegociación de la deuda con un grupo de bonistas extranjeros, consiguiendo centralmente postergar los pagos. El 2021 debía pagar 10.300 millones de dólares y pagará 100 millones. El 2022 eran 10.100 millones y pagará 1.000 millones. El 2023 eran 8.900 millones y pagará 1.700 millones. En total, de los 29.300 millones que vencían en los próximos tres años, pagará 2.800. Lo recortado se patea para adelante.

En esas negociaciones, ahora viene el turno del FMI y sus imposiciones, la deuda con el Club de París, la de las provincias, etc.

Desde el PCR seguimos planteando en primer lugar que la deuda es ilegítima y fraudulenta. Ya la investigación de Alejandro Olmos demostró que la mayor parte de la deuda era fraudulenta y odiosa. Pero a esa investigación se la cajoneó. Mucho más lo es la deuda que contrajo el macrismo, donde fue grosero el papel jugado en complicidad con un puñado de Bancos como el J.P. Morgan en la fuga de esos dólares y el papel del FMI, que tuvo que violar sus propios estatutos para satisfacer la presión de Trump que le había prometido a Macri resolverle la economía para que gane las elecciones.

En segundo lugar, la deuda es impagable: 336.000 millones de dólares. Es casi un año del producto bruto nacional. Estamos en medio de una brutal crisis sanitaria, social y económica, que requiere que se destine todo a salir de esas crisis.

Si pudimos salir de la brutal crisis del 2001, fue porque se suspendió el pago de la deuda hasta el 2005, sumado a una brutal devaluación que pagó el pueblo argentino y el viento a favor en la economía mundial en ese momento. Entendemos que hoy el camino es suspender el pago de la deuda para investigarla, no pagando la que es fraudulenta u odiosa y pagando la que es legítima. Con medidas como esta y el demorado impuesto a las grandes fortunas podremos dar pasos para que la crisis no la siga pagando el pueblo.

4. La explosión del puerto de Beirut y la rebeldía del pueblo

El estallido de un depósito con 3.000 toneladas de nitrato de amonio que se utilizan para fabricar explosivos en el puerto de Beirut (Líbano) provocó 154 muertos reconocidos, 5.000 heridos, miles de desaparecidos y más de 250.000 casas destruidas que dejaron en la calle a más de 100.000 niños.

Crece la rebeldía en las calles enfrentando al gobierno y la represión. Miles de manifestantes se reunieron masivamente en la Plaza “los Mártires”, levantando barricadas, tomando ministerios y edificios públicos. Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo de Beirut.

5. Acumular fuerzas para abrir un camino

En una Argentina dividida social, política y culturalmente vivimos un período de transición. El macrismo fue derrotado en las calles y las urnas, pero las fuerzas que hegemonizaron el poder con Macri, que jugaron abiertamente con el imperialismo yanqui, no han sido derrotadas. Siguen jugando en las calles y en todos los terrenos. Contra los impulsores de esa política dirigimos el golpe principal.

El Frente de Todos, en el que participamos con nuestras posiciones, tiene el apoyo de muy amplios sectores populares, y es heterogéneo. De hecho, golpeamos juntos con sectores que trabajan para un cambio de hegemonía. Golpeamos juntos para que avance el proceso de masas y poder elevar su rol para ir a formas superiores de lucha.

Tenemos en cuenta que hoy el imperialismo yanqui tiene la ofensiva en América Latina. Y polemizamos con los que piensan que para enfrentar a los yanquis hay que apoyarse en el imperialismo chino, genocida de los pueblos africanos y saqueador de los recursos de Venezuela, Nicaragua y la Argentina. Tenemos fresco el recuerdo del golpe de Estado al pueblo hermano de Bolivia, donde tanto el imperialismo chino como el imperialismo ruso abandonaron a su suerte al gobierno de Evo Morales y solo se preocuparon por mantener en pie sus negocios en el petróleo, el gas y el litio.

Como los patriotas de la Revolución de Mayo de 1810 decimos: Ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo.

Los comunistas revolucionarios, los clasistas, los antiimperialistas, no abandonamos las calles, cuidando las condiciones sanitarias que impone la pandemia, como se vio en muchas protestas de la jornada del 7/8. También en la lucha de los y las obreras de Mondelez por sus salarios y su seguridad sanitaria. En los trabajadores de Vicentin que llevan dos meses de lucha. En los miles de compañeras y compañeros que se juegan en cada barrio.

Seguimos luchando para que la crisis la paguen los que se la llevan en pala, conscientes que los problemas de la clase obrera y el pueblo argentino no se resolverán sin una verdadera revolución de liberación nacional y social que termine con el latifundio y la dependencia.

Acumulamos fuerzas para abrir un camino revolucionario donde los trabajadores, los campesinos y el pueblo sean los que deciden qué producen, cómo se produce y cómo se reparte lo que se produce.