LA DEUDA ES CON EL PUEBLO

Seguimos luchando para que la crisis sanitaria, social y económica la paguen los que se llenaron los bolsillos con la política macrista.

1. La emergencia sanitaria y la expansión del coronavirus

Al 18/8 se multiplican los contagios que suman 299.113 casos y los fallecidos son 5.814. Hay 217. 837 personas que se recuperaron.

Se avanza en un proyecto para la producción de la vacuna. Hubo acuerdo para fabricarla en la Argentina y México para toda América Latina (salvo Brasil).

El aumento de los casos amenaza con desbordar el sistema sanitario, pese al reforzamiento logrado. La situación es delicada. Los trabajadores de la salud que sufren los contagios, en muchos casos, no tienen relevo. El coronavirus se ha instalado en el AMBA, Jujuy, Chaco, Salta, La Rioja, Mendoza, Río Negro, Córdoba, Santa Fe, Tucumán y localidades de otras provincias.

En medio de esta grave situación se realizaron el 17 de agosto movilizaciones en todo el país, impulsadas por la derecha macrista y sus apóstoles y convocada a través del grupo ClarínLa Nación y los medios que controlan en todo el país esos sectores de las clases dominantes.

Operan sobre la división social, política y cultural que existe en nuestra sociedad. La convocatoria fue contra la cuarentena y en defensa de las “instituciones” de la “democracia” y la “república”. Nada que ver con que paguen la crisis los que se la llevaron en la pala durante los cuatro años que gobernó el macrismo.

La receta que esta derecha macrista, entre otros, propone para enfrentar la pandemia ya se está aplicando. Basta ver sus resultados en provincias como Jujuy, donde el gobernador Morales, de Juntos por el Cambio, no tomó las medidas necesarias y en un mes y medio la provincia pasó de 143 casos a 4.203, con el 97% del sistema de salud ocupado y al borde del colapso sanitario. En lugares como Libertador los jóvenes tienen que elegir entre “contagiarse o no comer”, y defienden sus comedores. Duele ver al pueblo de Libertador cavando ellos mismos las tumbas para enterrar a sus seres queridos, mientras el complejo industrial Ledesma, de la familia Blaquier, que se ha convertido en un foco de contagio y propagación del virus, sigue trabajando con normalidad con la protección del gobierno jujeño. El 4 de agosto los trabajadores del Ledesma hicieron un paro por la muerte de cuatro compañeros y al menos tres familiares directos.

Esta es la política que defienden. Cuando hablan de “libertad” hablan de la libertad de los grupos como el de Blaquier para seguir enriqueciéndose a costa de la salud y la vida de sus trabajadores.

No se puede separar la situación que se vive en nuestro país de lo que está pasando en el mundo.

2. La disputa imperialista

En los Estados Unidos en plena campaña electoral no pueden ocultar las luchas contra la violencia policial, la opresión racial y los despidos y suspensiones que se han multiplicado.

La disputa entre Estados Unidos y China se sigue agudizando y aparece la posibilidad de una guerra financiera. Donald Trump, presidente de Estados Unidos, amenaza excluir a China del sistema global del dólar, congelando o confiscando parte de la enorme deuda norteamericana en manos chinas.

China trabaja para expandir su moneda, el yuan, que hoy es la quinta moneda en las finanzas mundiales. Un ejemplo de esto en la Argentina es la reciente renovación del swap (intercambio de dinero) de 180.000 millones de yuanes (equivale a 18.500 millones de dólares) de China con el Banco Central.

En Bielorrusia miles de trabajadores de la planta Minsk Tractor Words marcharon exigiendo la renuncia del presidente Lukashenko. El presidente de Rusia, Putin, dio su apoyo a Lukashenko y planteó “Si es necesario podemos intervenir militarmente”.

También en América Latina esa disputa se va tensando día a día. Estados Unidos incautó cuatro barcos iraníes que llevaban combustible a Venezuela, endureciendo el bloqueo a ese país. En la disputa por la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo, el candidato de Trump atacó al gobierno argentino, que junto a México y otros países se oponen al candidato yanqui.

En Bolivia crece la lucha obrera, campesina y popular contra el régimen golpista de Jeanine Áñez. Su gobierno trató de ganar tiempo con la postergación de las elecciones para el 18 de octubre. Frente a esto una gran oleada de protestas y cortes de ruta recorrió el país hermano paralizando las rutas de todo Bolivia. El pueblo boliviano, con el que nos solidarizamos y hacemos nuestra su lucha, no está dispuesto a seguir mansamente las disposiciones de un gobierno ilegítimo.

Este 17 de agosto se cumplieron 170 años de la muerte de José de San Martín, el libertador de la Argentina, Chile y Perú. Seguimos su ejemplo en la lucha por una segunda independencia, y recordamos que fue el gran general, junto a Güemes, Medrano, Godoy Cruz y otros patriotas, los que presionaron al Congreso de Tucumán para que diez días después de declarada la independencia de España se agregara al texto “y de toda otra dominación extranjera”.

3. Con la organización popular crece el protagonismo

La situación es desesperante en los asentamientos, villas y barrios populares. Ya suman 11 millones de argentinos los que deben recibir alimentos, son 3 millones más que en marzo. Miles de camaradas, compañeras, compañeros y jóvenes se juegan la vida en la lucha contra el coronavirus y en la organización en cada barrio para exigir alimentos, agua y materiales de higiene para todos.

En el movimiento obrero ocupado frente a las exigencias de los monopolios y sus patrones también está en discusión quién paga la crisis. Por un lado, están los dirigentes traidores que aceptaron las rebajas salariales y despidos. Nosotros revindicamos el ejemplo de las obreras y los obreros de Mondelez Pacheco con su Comisión Interna a la cabeza y sus asambleas. Con su lucha conquistaron un plus de $1.764 por semana, se mantienen las licencias de todos los mayores de 60 años, los enfermos crónicos y las madres con hijos de hasta 8 años. Las madres con hijos de 8 a 17 años cobrando el 70% del salario en su licencia. Un gran ejemplo para el movimiento obrero en todo el país.

Los trabajadores del Astillero Río Santiago siguen su lucha reclamando que se construya en la Argentina el barco polar. Sigue la lucha de los trabajadores de Algodonera Avellaneda, de Vicentin.

La FNC (Federación Nacional Campesina) el 8 de agosto realizó su mesa nacional, discutió salir con iniciativas ante la situación que atraviesan los sectores campesinos y peones rurales, como por ejemplo la grave situación de las más de 900 familias de floricultores en la zona agraria del Gran La Plata, que siguen sin respuestas del gobierno. En las 4.200 villas y asentamientos de todo el país crecen las luchas por tierra, techo y trabajo.

El pasado 8 y 9 de agosto se realizó el plenario nacional de 250 delegados del MUS (Movimiento de Unidad Secundaria) que debatió por la web su situación ante la pandemia y la situación política del país.

Miles de mujeres con sus movimientos son protagonistas impulsando jornadas de lucha, exigiendo la declaración de la ley de emergencia en violencia.

Exigimos justicia y castigo a todos los responsables por la desaparición de Facundo Astudillo Castro.

4. Que paguen la crisis los que la juntaron con pala

El gobierno de Alberto Fernández marcha a firmar, el 24/8, el acuerdo con los bonistas, amasado por la timba financiera de Macri, y otras deudas anteriores.

Señalamos en el hoy de la semana pasada, que, en el forcejeo con los bonistas, el gobierno argentino centralmente logró postergar los pagos: de los 29.300 millones que vencían en los próximos tres años, pagará 2.800. Lo recortado se patea para adelante. Sigue la deuda con el FMI y el Club de París y la de las provincias. Buenos Aires se encamina a renegociar más de 7.148 millones de dólares.

La deuda es impagable: 336.000 millones de dólares. Estamos en medio de una brutal crisis sanitaria, social y económica, que requiere que se destine todo a salir de esas crisis.

Desde el PCR señalamos que la deuda contraída por el macrismo es ilegítima y fraudulenta. Una estafa en complicidad con un puñado de bancos y fondos usureros en la fuga de esos dólares. El FMI violó sus estatutos a pedido de Trump para que Macri gane las elecciones.

Si pudimos salir de la brutal crisis del 2001, fue en primer lugar porque hubo un Argentinazo que impuso en la agenda la suspensión del pago de la deuda externa. Ese era un momento. Hoy entendemos que para que las crisis no la siga pagando el pueblo el camino es suspender el pago de la deuda para investigarla, no pagando la que es fraudulenta u odiosa y pagando la que es legítima, avanzar con la expropiación de Vicentin y concretar el demorado impuesto a las grandes fortunas.

5. No abandonamos las calles

Un año atrás festejábamos en las calles, la dura derrota de Mauricio Macri en las elecciones primarias del 11/8/2019, que abrió el camino a su derrota electoral el 27/10/2019. Desde el PCR y su JCR, el PTP y los movimientos de masas en los que participamos impulsamos la lucha y trabajamos fuerte para la derrota del macrismo en las calles y las urnas.

Seguimos luchando para que las crisis la paguen los que se la llevan en pala. En ese camino nos llenamos de razones y dirigimos el golpe principal de nuestra lucha al poderoso sector de las clases dominantes que expresan políticamente el macrismo y otros.

Los comunistas revolucionarios, los clasistas, los antiimperialistas, no abandonamos las calles, no nos quedamos esperando qué hacen los demás. Nos ponemos a la cabeza de la lucha de las masas por sus necesidades y tratamos de unir a todo el pueblo en esa lucha, conscientes de que los problemas de la clase obrera y el pueblo argentino no se resolverán sin una verdadera revolución de liberación nacional y social que termine con el latifundio y la dependencia.

“Hay que conocer y manejar la política, si no te llevan de las narices”, decía Delia Gamarra: comunista, campesina y piquetera, luchadora incansable en Asoma y en el PCR en La Plata, que acaba de fallecer. Su ejemplo nos fortalece y nos enseña. Como cada uno de los caídos y cada uno de los que se juegan la vida en cada hospital, comedor, merendero, comité de barrio, en las fábricas, las quintas y demás puestos de lucha.

Hemos avanzado, seguimos la pelea para seguir acumulando fuerzas para abrir ese camino revolucionario donde los trabajadores, los campesinos y el pueblo decidan qué producen, cómo se produce y cómo se reparte lo que se produce.